
Los amantes de las obras faraónicas deberían marcar el martes 27 de octubre de 2009 en su calendario. Ese día empezó el montaje de todo lo que hace falta para que la Federación Internacional de Esquí acepte trasladar una de las pruebas de la Copa del Mundo de las tradicionales montañas nevadas a una ciudad como Barcelona.
Sobre el papel el objetivo parece inviable. ¿Cómo acercar el Pirineo a una gran metrópolis? La solución existe, pero pasa por encontrar un escenario adecuado, en este caso el Estadio Olímpico, y construir allí una rampa que ofrezca todas las prestaciones para disputar un ‘Big Air’.
La suiza Zúric o la británica Londres se apuntaron anteriormente al sueño de una Copa del Mundo urbana, pero Barcelona siempre se ha destacado en los eventos que organiza por algún factor que la hace especial y, en este caso, lo es la altura de la estructura.
La rampa que se construye desde este martes en Montjuic será la más alta que se ha visto nunca en Europa con sus 35 metros que convertirán el Estadio Olímpico en una prolongación del Pirineo y en la estación donde comenzará oficialmente la temporada de nieve de este invierno.
Sólo apuntar un dato más: las horas de trabajo que Nussli ha previsto para hacer realidad este sueño asciende a más de 1.800. Y eso que no se han incluido las dedicadas al diseño ni a la planificación.